Descubre el pasado mágico y heroico de nuestro pueblo, desde sus raíces prehispánicas hasta nuestros días.
La historia de Nochistlán de Mejía comienza en la época prehispánica con los caxcanes, una tribu chichimeca de carácter guerrero que habitó el valle. El nombre del poblado proviene del náhuatl Nochtlan, traducido como "Lugar de tunas" o "Lugar de grana", en referencia a la gran cantidad de nopales y a la cochinilla empleada para teñir textiles. Con la llegada de los conquistadores españoles al mando de Nuño Beltrán de Guzmán, la región adquirió una relevancia histórica trascendental cuando Cristóbal de Oñate fundó ahí la Primera Villa de Guadalajara el 5 de enero de 1532. No obstante, la férrea resistencia indígena y la escasez de recursos obligaron a reubicar el asentamiento en Tonalá en 1533, para finalmente trasladarlo al Valle de Atemajac.
Poco después, la región se convirtió en el epicentro de la Guerra del Mixtón (1540–1541), la rebelión indígena más feroz del occidente mexicano, encabezada por el cacique caxcán Tenamaxtle. Durante las cruentas batallas para sofocar el levantamiento, el conquistador Pedro de Alvarado sufrió un trágico accidente en junio de 1541 cuando el caballo de un soldado le cayó encima en una retirada, provocándole heridas mortales. Sometida la insurrección a finales de ese año por el virrey Antonio de Mendoza, Nochistlán se reconfiguró durante la época colonial como una próspera comunidad agrícola y ganadera de la Nueva Galicia, erigiendo en este periodo monumentos históricos como la Parroquia de San Francisco de Asís y el acueducto "Los Arcos", terminado en 1793.
El fervor revolucionario de la villa resurgió en octubre de 1810, cuando el insurgente Daniel Camarena proclamó en la localidad el grito de Independencia para sumarse a la causa de Miguel Hidalgo. Décadas más tarde, durante la Segunda Intervención Francesa, Nochistlán escribió una de sus páginas más gloriosas el 13 de mayo de 1864, cuando la población defendió la plaza frente al ejército francés en una heroica batalla donde cayó el Coronel J. Jesús Mejía; en homenaje a su sacrificio, el municipio adoptó oficialmente el nombre de Nochistlán de Mejía.
A lo largo del siglo XX, la localidad consolidó sus actividades agropecuarias y artesanales mientras desarrollaba una vasta tradición musical que le valió el sobrenombre de "Tierra de Músicos". Su rica herencia arquitectónica, sus vivas tradiciones populares y su impacto en la historia nacional llevaron a Nochistlán a ser nombrado Pueblo Mágico de México en 2012.